La obra científica del doctor Alfonso Romo de Vivar se encuentra plasmada en 154 publicaciones científicas, las cuales han merecido alrededor de mil novecientas citas por otros autores, en la tutoría de más de cincuenta tesis (incluyendo siete a nivel doctoral), en casi un centenar de participaciones en eventos de divulgación científica, y en numerosas conferencias y cursos impartidos, lo cual lo han ubicado, desde hace más de tres décadas, en una figura señera en el ámbito científico de la química nacional e internacional. El campo de investigación del doctor Romo de Vivar versa sobre la generación de conocimiento referente a las estructuras moleculares de los productos naturales presentes en las plantas de México, y ha cultivado esta área de manera intensa y sostenida desde hace cinco décadas. La trascendencia de esta línea de trabajo resulta evidente al considerar que incide en el conocimiento químico de la biodiversidad de nuestro país, que es una de las mayores del mundo, y cuya conservación y aprovechamiento racional es de importancia estratégica.

Desde los años cincuentas, el Dr. Romo de Vivar inició estudios químicos sobre una planta que es tóxica al ganado (Helenium mexicanum, conocida como chapuz), y logró el aislamiento y determinación de las estructuras moleculares de las substancias responsables de toxicidad, las cuales se denominaron trivialmente mexicaninas A, B, C, etc. Los resultados de estas investigaciones fueron publicados en las revistas de mayor prestigio en química (Chem & Ind. 1959, 882; Ciencia (Méx) 1961, 21, 33-35; J. Am. Chem. Soc. 1961, 83, 2326; Tetrahedron 1963, 19, 1359), y actualmente se consideran internacionalmente como publicaciones clásicas en esta área del conocimiento. Como ejemplo de la calidad científica de estos trabajos, puede mencionarse que uno de ellos ha recibido más de cien citas por otros autores (J. Am. Chem. Soc. 1963, 85, 19).

Gracias al trabajo intenso y sostenido del doctor Romo de Vivar, su grupo de trabajo se ubicó, desde los años sesentas, a la vanguardia mundial en la investigación de los productos naturales denominados lactonas sesquiterpénicas, realizando contribuciones significativas al conocimiento de los productos naturales de los géneros Zaluzania, Ambrosia, Artemisia, Parthenium, entre muchos otros. Algunas substancias aisladas y caracterizadas por Romo de Vivar recibieron nombres triviales derivados de las plantas, por ejemplo: zaluzaninas (de especies de Zaluzania; Tetrahedron 1967, 23, 4265) la franserina (de Franseria; Can. J. Chem. 1968, 46, 1539), entre otros, y al considerárseles, a lo largo de los años, como clásicos de la literatura química, numerosos artículos y libros se refieren a estas substancias, sin mencionar específicamente a los trabajos publicados por Romo de Vivar.

En búsqueda de fuentes naturales alternas de esteroides, Romo de Vivar descubrió, durante los años setentas, que las semillas de diversas especies del género Yucca poseen glucósidos esteroidales  (Rev. Latinoam. Quím. 1975, 6, 94; Carbohydrate Res. 1977, 5, 127) que pueden transformarse en substancias de mayor valor agregado. Adicionalmente, se observó que el aceite de la semilla es comestible. Considerando que las flores y frutos de Yucca filifera (conocida como palma china) se consumen como alimento humano, la semilla podría aprovecharse de manera integral: para la obtención de aceite comestible y para la obtención de esteroides. Los resultados generados en estos trabajos proporcionan evidencias del esfuerzo sobresaliente en la búsqueda del aprovechamiento racional de una especie vegetal (patente 139297, 1979).

Mediante el análisis minucioso y detallado de la estructura y reactividad química de las substancias aisladas, Romo de Vivar propuso las relaciones biogenéticas de ciertos subgrupos de productos naturales, y una serie de transformaciones químicas realizadas han permitido la obtención de evidencias a las interrelaciones biogenéticas propuestas y han clarificado las rutas de formación de las substancias (Chemistry Letters 1984, 1237; J. Org. Chem. 1984, 49, 2994).

A lo largo de los años, Romo de Vivar ha realizado estudios químicos ejemplares de numerosas especies vegetales, algunas de ellas de interés económico o medicinal, las cuales incluyen especies de los géneros Artemisia, Salvia, Chenopodium, Viguiera, Zinnia, Bahia, Tithonia, entre muchos otros. Más recientemente, ha incidido en el estudio químico de especies del género Senecio y taxa afines, los cuales constituyen un grupo importante de especies vegetales de notable complejidad, y donde ha realizado contribuciones de significado quimiotaxonómico relevante (Rec. Res. Devel. Phytochem. 2000, 4, 61-74; J. Nat. Prod. 2003, 66, 225-229).

Algunos parámetros que permiten ponderar la relevancia de las contribuciones a la ciencia del doctor Romo de Vivar, son el número de citas que han recibido sus contribuciones científicas (cerca de mil novecientas citas por otros autores) y el prestigio de las revistas donde se citan sus publicaciones. Es indudable que pocos autores en el ámbito de la química experimental nacional han acumulado tal número de citas. Fue fundador de la Revista Latinoamericana de Química, donde publicó un número importante de trabajos, lo que elevó el nivel de esta publicación, hasta colocarla entre las mil revistas más citadas por Chemical Abstracts en 1980, entre las casi cien mil publicaciones que cubre.

Los discípulos del doctor Romo de Vivar han incidido en los ámbitos de investigación, docencia, servicios e industria químicas de manera notable, y algunos de ellos son actualmente científicos ampliamente reconocidos. Por otro lado, su labor docente es evidenciada por los numerosos cursos a nivel pre- y posgrado que impartió de manera ininterrumpida desde 1958, y durante cuatro décadas, su actividad como difusor se refleja en numerosas publicaciones de divulgación científica. Sus contribuciones en congresos, simposia y otros eventos nacionales e internacionales como ponente y conferencista suman más de un centenar de participaciones. Adicionalmente, es autor de varios libros, que actualmente se consideran señeros en el ámbito químico hispanoparlante.

A lo largo de su extraordinaria trayectoria académica, el doctor Romo de Vivar ha sido reconocido en varias ocasiones. Es considerado como uno de los formadores de la Ciencia en México (Formadores de la Ciencia Junio del 2003, edición de la UNAM), su biografía ha sido reseñada por la Universidad Nacional (Nuestros Maestros, edición de la UNAM, 1996, 3, 17-24), y como muestra del profundo aprecio y admiración de la comunidad científica, la Revista de la Sociedad Química de México publicó un fascículo en su honor (Rev. Soc. Quím. Méx. 2003, 47, 101-209) integrado por contribuciones científicas dedicadas al distinguido académico. Fue acreedor del Premio de la entonces Academia de la Investigación Científica (actual Academia Mexicana de Ciencias, 1968), del Premio Banamex de Ciencia y Tecnología (1975), del Premio Nacional de Química Andrés Manuel del Río (1977), del Premio de Ciencias Farmacéuticas (1977), del Premio Universidad Nacional en Investigación en Ciencias Naturales (1987), del Premio Syntex-IOCD de investigación en Química (1990), entre otros. Es Investigador Emérito de la Universidad Nacional (1992), e Investigador Emérito del Sistema Nacional de Investigadores (1994).

 

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